Desde hace tiempo tengo en mente este relato, sólo que a causa de la rutina de adulta responsable, no tuve antes oportunidad.
Sin más preámbulo quiero hablarles de mi libro preferido en todo el mundo, con todo y lo cursi que suena la aseveración anterior, El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, si me lo permiten lo colocaría entre las cosas que deberíamos hacer en vida: Sembrar un árbol, tener un hijo, escribir un libro y leer El Principito.
Incluso se podría tomar como un modelo de vida, cuando queramos saber si vamos por el camino o si aprovechamos la vida de la manera correcta leamos este libro. Voy más allá, si no encuentras que obsequiar en navidad… Jaja! Y que conste que no tengo ningún interés económico o nada por el estilo.
Permítanme compartir fragmentos de éste:
- Derecho, camino adelante… no siempre se puede ir muy lejos.
- A las personas mayores les gustan las cifras, si les decimos: "He visto una casa preciosa de ladrillo rojos, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"
- ¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.
- "¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡Me perfumaba y me iluminaba la vida. No debí haber huido jamás! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias! ¡Son tan contradictorias las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla".
- Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
- Bebo para olvidar que siento vergüenza de beber… "No hay la menor duda de que las personas mayores son muy extrañas"
- Y los hombres carecen de imaginación; no hacen más que repetir lo que se les dice... En mi tierra tenía una flor: hablaba siempre la primera... "
ENTONCES apareció el zorro:
-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
…
-¿Qué significa "domesticar"?
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí... Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro.
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
Y después volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí… Si tú me domesticas, mi vida estará llena de Sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. ..
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-.
Sin más preámbulo quiero hablarles de mi libro preferido en todo el mundo, con todo y lo cursi que suena la aseveración anterior, El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, si me lo permiten lo colocaría entre las cosas que deberíamos hacer en vida: Sembrar un árbol, tener un hijo, escribir un libro y leer El Principito.
Incluso se podría tomar como un modelo de vida, cuando queramos saber si vamos por el camino o si aprovechamos la vida de la manera correcta leamos este libro. Voy más allá, si no encuentras que obsequiar en navidad… Jaja! Y que conste que no tengo ningún interés económico o nada por el estilo.
Permítanme compartir fragmentos de éste:
- Derecho, camino adelante… no siempre se puede ir muy lejos.
- A las personas mayores les gustan las cifras, si les decimos: "He visto una casa preciosa de ladrillo rojos, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"
- ¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.
- "¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡Me perfumaba y me iluminaba la vida. No debí haber huido jamás! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias! ¡Son tan contradictorias las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla".
- Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
- Bebo para olvidar que siento vergüenza de beber… "No hay la menor duda de que las personas mayores son muy extrañas"
- Y los hombres carecen de imaginación; no hacen más que repetir lo que se les dice... En mi tierra tenía una flor: hablaba siempre la primera... "
ENTONCES apareció el zorro:
-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
…
-¿Qué significa "domesticar"?
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí... Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro.
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
Y después volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí… Si tú me domesticas, mi vida estará llena de Sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. ..
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-.
Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

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