Algunos señalan que el amor es cuestión de sustancia, otros que es cuestión de percepción, que varía de acuerdo a los ojos del espectador, pero como hacer con las certezas que siente mi corazón, ¿recurriré a la química o a la oftalmología?.
…“El corazón tiene razones que la razón no entiende”, pero no se dejen engañar porque también se equivoca y de tanto en tanto nos juega malas pasadas, como aquella vez que imaginó abrazos de sus ojos cafés, y supongo no me eran tan indiferentes, pues sus deducciones me parecieron suficientes.
Y claro, la razón se mudo de mi, se fue de viajes, y el corazón, a sus anchas, comenzó a encontrar en su rostro estoico y apacible señales, gesto de interés y de complicidad, cuando quizás era sólo su naturaleza.
Y comenzó el juego de seducción con pasos lentos, pero ya ven, dicen que la felicidad no esta en llegar sino en el camino, al menos eso me decía.
Puedo ser tan indiferente, incipiente, distraída con las frases dichas, con los rostros de encuentros casuales, y aquí estoy recordando hasta su color favorito, odiándolo a 10 para las 12, cuando mi día termina y él sigue sin estar, ausente.
¿Demasiada Tv quizás?, ¿será qué me encuentro perdida de la realidad porque aprendí en historias de 1 a 3 que siempre existen finales felices?
Sigo inventándome nuevas formas de soledad.